Páginas

martes, 25 de octubre de 2011

Capitulo 4


Devil May Cry, 16:38

Blanx: Hi, Aura-W!
Aura: Nunca comprenderé por que me llamas así.
Blanx: Ni yo misma lo sé!
(Blanx había irrumpido en la habitación de Aura, que se encontraba en la parte superior del local. Esta era compartida con Nero, que tenía su ropa bastante ordenada para ser un chico de veintitantos. Aura se encontraba encima de su cama, seguía dibujando)
Blanx: ¿Qué dibujas?
Aura: Na-nada...
Blanx: ¡Va, enseñamelo!
Aura: Ay, no!
Blanx: ¡Venga! (termina por arrancarle la hoja donde había estado trabajando. Parecía una versión de la foto que le había mostrado hace unos días, dibujado en el estilo de dibujo de Aura. Blanx no pudo sino sonréir con los ojos entrecerrados)
Aura: ¿Qué pasa...?
Blanx: Apenas me puedo creer que haya vuelto... (ella dejo caer la hoja sobre la cama, y se sento al lado de su amiga) Ha pasado tanto tiempo desde que no vivia entre estas paredes... Desde que no me alimentaba mas que de helado de fresa y pizza... Que no cabreaba al viejo ni le tiraba del cable de los cascos a Nero... Todo ha sido tan gris desde... Bueno, ya sabes, desde ese entonces.
Aura: Sí... Lo sé. Valiente hijo de puta, así te lo digo.
Blanx: Que no me soportara lo comprendo, pero que me obligara a apartarme de vosotros... Es algo que jamás le perdonaré.
(Las palabras entristecidas de Blanx tornaron a ira en aquella última frase. Pero luego sonrío al mirar a Aura)
Blanx: Me alegro de haber vuelto, Auri
Aura: Yo también echaba de menos esta vida.
Blanx: Pero... pensé que vosotros habríais seguido con esto mientras yo no estaba.
Aura: Ni de coña. Yo... volví con Vergil. Seguí estudiando con él. Hacia visitas a ellos dos durante algun rato libre, pero... Sin ti era todo más mustio.
(Blanx se sonrojó levemente, sintiendo como le lagrimeaban los ojos de emoción. Se lanzo a los brazos de Aura, abrazandola muy fuerte. La había echado demasiado de menos)
Aura: Oh, vamos, Blanxi... Recuerdas como nos conocimos...?

(Blanx caminaba por la calle, despues de un largo día de colegio. Su uniforme, modificado a su gusto, con botas en vez de zapatitos brillantes y muñequeras de pinchos, la hacía destacar entre el resto. 
El alto volumen de su música hacia que la gente de su alrededor se alejara de ella, se apartara. No le importaba; caminar sola no era tan malo.
Se detuvo ante un cruce, esperando a que el semáforo se pusiera en verde, cuando algo atrajo su atención.
Se trataba de una chica, algo mas mayor que ella. Reía incontroladamente. Su ropa, su pelo de color blanco y rosa intenso, todo en ella le llamaba la atención. Realmente era admiración lo que sintió Blanx en aquel momento.
A ambos lados de aquella chica, que parecía salida de un videojuego, se encontraban dos tipos. Uno tendría treinta y muchos, con el pelo curiosamente blanco y una gabardina de piel rojo brillante. El otro parecía un veinteañero, albino también, y con una gabardina larga, de tela vaquera esta vez.
Aquella visión tan atractiva hizo a la jovencita seguir al grupo sigilosamente y casi involuntariamente. 
Los siguió durante un cuarto de hora, hasta que ellos se meterion en un local. Un letrero luminoso apagado rezaba 'Devil May Cry'.
Blanx deseaba ver que habría dentro. Pero desde luego, le habría encantado ser como aquella chica. Parecía tan feliz, siendo ella misma, y no aparentando lo que no era, soportando malas miradas día tras día.
Una risa escalofriante y aguda resonó por todo el patio del local, girándose asustada.
Se trataba de una criatura, con una enorme guadaña oxidada, cuyo cuerpo etereo se vestía con telas rasgadas y su deforme cara sonreía, mientras sus ojos rojos y resplandecientes se posaban sobre los marrones de la chica.
La chica intentó correr, pero la guadaña de aquel ser le alcanzó, bañando su polo blanco de uniforme de su propia sangre. Blanx fue lanzada hacia una esquina, sintiendo un intenso dolor y escozor en aquella enorme herida.
Su visión se tornaba borrosa, mientras veía como aquella criatura seguía acercandose cada vez más. Sabía que su fin iba a llegar, viendo como aquella guadaña infernal volvía a alzarse sobre ella y...
Hacía al ser partirse en dos.
Intento mirar hacia arriba, para ver de quién se trataba. Solo veía a una figura vestida de rojo, tomandola en brazos. Veía una figura blanca y rosa, entregandola una gema de color verde. Su visión volvio a restablecerse y la herida le dejó de doler.)
Aura: Estás a salvo...

Blanx: Después, Dante me dijo que no podría volver a mi vida de antes, a una cría de quince años le resultaría imposible guardar el secreto.
Aura: Y así te quedaste hasta junio de aquel año...
Dante: ...y entonces te tuviste que largar.
(Las dos miraron al semidemonio, apoyado en el marco de la puerta sonriendo)
Blanx: No te preocupes, ahora todo volverá a ser como antes!
Aura: Cuando... (los ojos azul zafiro de Aura dirigieron su mirada a la nada, como concentrada en las palabras que estaba diciendo) te vi sangrando, no quería... que murieras. Cuando te conocí mejor, me juré a mi misma que os protegería y no dejaría que os sucediera nada. Blanx, Dante... No dejare que paséis por ningún peligro.
(Dante sonrió y se acerco a las chicas, abrazandolas. Aunque fueran tres críos insoportables, no estaba mal tener un poco de compañía de vez en cuando. Y ellas aportaban la parte tierna a todo el negocio, algo que suavizaba la situación.
Sí, desde luego nadie deseaba que la situación cambiara...


...pese a que cambiaría en muy poco tiempo. Y para siempre)

1 comentario:

  1. muy ñoño si, pero es que si realmente somos ñoñosas! jajaja, normal que nos salga cosas así, pero es lo que nos hace tiernas jajaja. Me encanta, sobretodo la parte de flashback, me ha conmovido TwT.
    Achuchones desde barna! ^3^

    ResponderEliminar